En el año 1985 Miquel Gelabert fundó la bodega que hoy en día lleva su nombre. Desde entonces y hasta el día de hoy esta pequeña empresa vitivinícola ha experimentado muchos cambios siempre destinados a mejorar la calidad de sus uvas y de sus vinos. Combinan la más moderna tecnología con la tradición más artesana para ofrecer unos vinos cuidados y mimado hasta el más mínimo detalle. Desde los primeros años estos vinos han conseguido importantes premios y menciones y han sido objeto de grandes elogios tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. Con esmero y dedicación hoy en día están en condiciones de ofrecer una amplia variedad de vinos de alta calidad capaces de satisfacer los paladares más exigentes.